El año 1934 fue especialmente conflictivo política y socialmente hablando en España y, en nuestro caso, en la provincia de Ciudad Real.
Fue uno de los dos años que recibieron la denominación de "Bienio negro" entre otras igualmente expresivas. Fue, inexorablemente, el año de la mal llamada "Revolución de Asturias" o de "octubre del 34". Y se dice por algunos lo de "mal llamada" porque no fue exclusiva de Asturias sino de prácticamente toda España y, dependiendo de la ideología, posición o grado de objetividad, fue un golpe de Estado "stricto senso", organizado fundamentalmente por el PSOE y su sindicato UGT, desde hacía tiempo. En noviembre de 1933 las derechas habían ganado las elecciones y ya en diciembre de ese mismo año los anarquistas dieron un Golpe de Estado con nulo éxito, al que no quiso unirse el PSOE. En 1934 hubo varias huelgas generales, huelgas del campo, huelga de la minería en Puertollano, declaración de Independencia de Cataluña (dentro de una supuesta República Federal española), declaración del estado de guerra y de excepción y tuvieron lugar los hechos de aquella revolución o golpe.
Pero, comencemos a trazar o pintar, con una técnica rápida e impresionista, el retrato de don Fernando Piñuela Romero. Murciano, nacido en 1904, estudió varias carreras e idiomas y pronto trabajó como profesor en tres Escuelas Normales, lo que supuso su instalación en Ciudad Real, donde llegó a ser su director, ya como catedrático.
Fue el primer alcalde republicano de la capital, pero duró muy poco puesto que salió elegido como diputado por el PSOE ese mismo año de 1931.
Además de su labor docente y de partido ejerció la abogacía y fue precisamente él el elegido para organizar la "revolución" del 34. Según el historiador José Antonio Buitrago Oliver, dada su escasa implicación, fue sustituido por otro militante más activo.
En 1934 aparece en un documento judicial como abogado defensor pero, al cabo de unos días, leemos que había abandonado la profesión. En realidad había sido acusado y detenido por tenencia ilícita de armas y explosivos (según los documentos consultados aparecen las palabras "explosivos" o "balas").
Fue encarcelado e inhabilitado como abogado y como presidente de su partido en la provincia de Ciudad Real.
Eran las 19 horas del 14 de octubre de 1934 cuando Fernando Piñuela Romero ingresaba en la Prisión. Era entregado por "Guardia Seguridad", es decir, la conocida como Guardia de Asalto.
Me ha sorprendido el hecho de que fuera trasladado desde la prisión militar de Ciudad Real a la de Piedrabuena. ¿Podría deberse al elevado número de detenidos por los sucesos relacionados con el Golpe de Estado o Revolución de octubre de 1934? ¿O tendría que ver con su relevancia política, o con un intento de alejarlo de otros encausados por acusaciones similares o muy parecidas? Fue el 20 de noviembre de 1934 cuanhdo se produjo ese traslado.
Su caso, como el de tantos otros, estaba siendo encausado por la vía militar. Pasaron algo más de dos meses y fue trasladado a la prisión de Ciudad Real el 29 de enero de 1935. El texto remitido por el director de la prisión piedrabuenera decía:
"PRISIÓN DE PARTIDO
DE
PIEDRABUENA
JEFATURA
Núm. 117
En el día de hoy y acompañado de la documentación reglamentaria a (sic) ingresado en esta Prisión procedente de la de su digno cargo el procesado a disposicón del Juzgado Militar de la Plaza y Provincia C-Real Fernando Piñuela Romero para responder de la causa Nº 417 del 1934 por el delito de hallazgo de armas y municiones.
Viva V. muchos años
Piedrabuena 20 Nobre. 1934
El Jefe
Angel R. de Rivera
Señor Director de la Prisión Provincial de Ciudad Real"
Ya en 1935 su causa se convirtió en ordinaria. Y es que tras suprimirse el Estado de guerra todas las causas pasaban a la jurisdicción ordinaria. En cuestión de días, el 25 de marzo de 1935, fue juzgado, absuelto y puesto en libertad. Antes, su causa se había unido a la de otro preso, sin que por el momento pueda aportar nada más de este detalle, puesto que parece faltar documentación. Igualmente, el delito que se le imputaba era ahora el de "Rebelión clandestina y, en su caso, contra la forma de gobierno"(El subrayado aparece en el documento consultado).
De su paso por la prisión de Piedrabuena yo no tenía constancia bibliográfica.
Tras salir de la cárcel se fue a Murcia para trabajar en la Escuela Normal y continuar con su actividad política.
En 1936 el catedrático señor Piñuela vuelve a ser alcalde, tras las elecciones de febrero, en esta ocasión, de Murcia, donde estará hasta finales de 1937. En 1938 el coronel Casado lo nombra Comisario inspector del Ejército del Centro.
Acaba la guerra y es detenido en Elche. Sería conducido a su ciudad natal, juzgado en Consejo de Guerra y condenado a muerte, a pesar de haberse producido diferentes peticiones, como la de la Iglesia Católica.
En la Causa General se hablaba de su historial y se le responsabilizaba de la violencia, el reparto de armas, la matanza de la cárcel, "las sacas" y los asesinatos que tuvieron lugar en Murcia tras el Golpe de Estado del general Francisco Franco, entre otras acusaciones. Se admitía su labor en la protección del Patrimonio religioso pero también se le reprochaban actos de vandalismo hacia el mismo.
Agradecimientos:
Este breve texto no habría sido posible sin la ayuda del personal del Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real, muy especialmente la del director y subdirectora del mismo.
Me han resultado muy útiles los textos de Enrique Jiménez Villalta, José Antonio Buitrago Oliver y Miguel Lacruz Alcocer, así como las páginas de la Fundación Pablo Iglesias y del PARES, la Causa General.




















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