domingo, 25 de enero de 2026

Sobre la importancia del apellido de nuestra madre y la creciente amenaza de perderlo.

 Durante prácticamente toda mi vida no fui consciente de la singularidad e importancia de tener dos apellidos. Ya era yo adulto y con cuatro o cinco decenios cuando escuché por primera vez que los españoles y españolas éramos afortunados por esta forma de identificarnos oficialmente. Una mujer francesa nos dijo una vez que nos envidiaba por lo que esta fórmula tenía de reconocimiento a nuestras madres. Y así empecé a darme cuenta de las ventajas de llevar un segundo apellido, el de la madre. Por aquellas fechas supe también que ya, quiénes lo solicitaran, podían cambiar el orden para anteponer el materno al paterno, y algún caso conozco.

Lo cierto es que paralelamente me fui dando cuenta de como había ámbitos en los que estaba cambiando nuestra forma de llamarnos. Así, en el mundo de la creación artística, me decía un conocido muy activo, "no suena bien, no queda bien" lo de los dos apellidos. Me ponía ejemplos y más ejemplos en los que nunca había reparado. Al poco tiempo me tocó firmar un trabajo académico con varios coautores. Se publicaría en una revista científica internacional. Y volví a escuchar el mismo argumento. Me dijeron que no se podía, que no quedaba bien, que solían omitir el segundo o cambiarlos y usar sólo el último, por lo que muchas personas optaban por eliminar su segundo apellido o a agruparlos con un guion. Me pareció nefasto, discriminatorio e injusto. Y hoy acabo de ver la portada de un libro de ensayos sobre Fotografía. Tiene una pinta extraordinaria pero...las siete u ocho personas que lo firman en la portada lo hacen con un solo nombre y un solo apellido. Una pena y una pérdida de información muy considerable.

Estoy firmemente convencido de que debemos hacer el esfuerzo necesario para no perder, por el uso o el empuje de otras culturas, esta precisa y más respetuosa manera de identificarnos. Tenemos dos apellidos, el de nuestro padre y el de nuestra madre. Aunque sólo fuera por respeto y agradecimiento no tenemos que perderlos.

Junco, harina y agua: las churrerías.

Hace ya bastantes décadas desde que no he vuelto a ver juncos en una churrería. Era muy típico ir a comprar churros y que te los dieran engarzados en un junco que, precisamente, recibe el nombre común de junco churrero (de nombre científico "Scirpus holoschoenus"). En Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España, Conce Sepúlveda (1951) me contaba hace unos días que de pequeño iba, con otro amigo, Lore "el alemán", a coger juncos a la vega. Se los daban a los churreros del pueblo, para su suministro diario, a cambio de unos cuantos churros.

Fue pasando el tiempo y, como suena, los juncos fueron sustituidos por papel de estraza y bolsas de plástico. Hoy, 2026, se suelen utilizar bolsas de papel aunque el plástico sigue presente. En este caso se advierte a la clientela que son de pago, a razón de diez céntimos.

Los churros se hacen con harina y agua. Un amasado rápido, la compresión de la manga churrera, el aceite bien caliente, y en cuestión casi de segundos, ya están listos para ser consumidos. 

Los suele haber tipo lazo, que en buena parte de España se denominan "churro madrileño" y los de rosca, cortada en trozos de longitud variable, pero generalmente de unos 18 a 25 centímetros, por aportar una estimación sin más (a la que solemos llamar "a ojímetro"). Este tipo de churro suele denominarse "porra" pero en pueblos como este recibe el nombre de "tallo", dejando el vocablo "porra" sólo para el inicio de esa rosca, que se encuentra en el centro y tiene una terminación -en realidad, inicio- más abultada y redondeada. También hay roscas de longitud variable, dependiendo de cada churrería que las prepara. La variedad es mucho mayor pero estos serían los más extendidos.

Se cuentan por miles las churrerías que hay en España. En algunos pueblos y ciudades son un punto de referencia para muchas personas. Desde la cafetería o bar, la simple habitación para solo su fabricación y venta, en quioscos o vehículos adaptados, las churrerías venden sus productos desde bien temprano hasta que la clientela deja de afluir. En ciertos casos esa actividad continua o se retoma al anochecer. También las hay que comparten sartén con otros productos, como las patatas fritas. Y en las ferias son negocios que no suelen faltar.

Había churrerías en Madrid que eran una verdadera preciosidad y que para los años ochenta del siglo XX estaban ya o cerradas o en vías de desaparición. Esos cambios, a mi juicio, tuvieron que ver con ciertos cambios de las costumbres y horarios de los trabajadores pero también con la incorporación de los necesarios utensilios churreros en bastantes cafeterías, que daban un servicio mucho más completo, en todos los sentidos.

Hoy, en Villarrubia de los Ojos, contamos con el bar "La Paloma" que, desde hace unos cuatro o cinco años, viene haciendo tanto churros como pequeñas roscas. La otra opción es, desde hace muy poco tiempo, la nueva churrería "el Tragui". Allí, Santiago hace tallos y se anuncia como la sucesión de una saga familiar desde 1979. En Piedrabuena la churrería de Olvido y Candi anuncia ya su próximo cierre habiendo otra nueva que ha venido a asegurar la continuidad.

En Ciudad Real destacan "La hormiga", con varios establecimientos, y Jovi, que aglutina a una clientela muy abundante. Hay más, como El Tazón, y en Malagón, por ejemplo, conocemos la de Los Javichas, y la de Santa Teresa. En Porzuna también hay dos, una de ellas de reciente renovación de la titular. Y podríamos seguir enumerando pero no procede, porque la idea es aportar sólo unas ideas y algún dato sobre esta actividad empresarial del sector de la alimentación y restauración que, en muchos casos, son el arranque del día de puertas afuera. Los precios suelen variar poco. Los que conozco más recientes están entre 50 y 60 céntimos por la porra o tallo y entre 20 y 50 céntimos por el churro de lazo.

En cuanto a las denominaciones, con variantes y compuestos, tenemos: 

-churro

-porra

-tallo

-rosca

-tejeringo

-calentito

Antes de finalizar y como curiosidad, también hay churrerías ambulantes y churros en el sureste de Francia. 

Es interesante destacar que cada churrería suele tener su estilo propio, su toque personal, en un producto aparentemente tan uniforme. En la misma medida hay gran diferencia entre las que sólo elaboran los churros y las que ofrecen otros servicios. Personalmente me gusta frecuentarlas, conocer las que hay cuando viajo por nuestros pueblos y ciudades y, en algunos casos, hacer fotografías. 

Sigo recordando aquellas churrerías que funcionaban con fuego de leña, con juncos, con la petición de la vez y con la churrera manual y palos requemados.


Churrería "El Tragui", en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real. Enero 2026.

Santiago, dueño de la churrería "El Tragui", Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real. Enero 2026.

Churrería en un bar de carretera. Andalucía. Diciembre de 2025.

Churrería Olvido, Piedrabuena.


Churrería de Porzuna.


Rosca de la Churrería Jovi, diciembre de 2025, Ciudad Real.

Churrería Jovi, Ciudad Real, diciembre de 2025. Fotografía modificada para mantener anonimato de la clientela.
José Luis, de la Churrería Jovi, Ciudad Real, noviembre de 2025.




Carta de la churrería "La Hormiga", Ciudad Real.





sábado, 24 de enero de 2026

Yo también pasé miedo en los trenes de la línea de Madrid a Málaga...

 Entre los meses de marzo de 2025 a enero de 2026 he viajado un buen número de veces entre Ciudad Real y Málaga en trenes Ave y Avlo. Las primeras veces no fui consciente de nada en particular pero desde hace unos meses he estado pendiente de un tramo en el que por la velocidad y algún otro factor, el tren vibraba mucho, hasta el punto de pensar que iba a descarrillar o volcar. Esa era mi sensación que, ahora, sé que era compartida por más personas. 

Desconozco si tiene que ver con el trágico y mortal accidente en Adamuz del pasado 18 de enero de 2026. En una de sus muchas intervenciones, el ministro de Transportes, señor Puente, dijo que una cosa es la seguridad y otra la sensación de comodidad, precisamente hablando de esos temblores. Aunque ya parece que está claro lo que ocurrió no estaría de más que se profundice también en esos efectos que parecen indicar que la velocidad es superior a la aconsejada.

Y, dicho esto, si tuviera que viajar en esa línea, lo haría con total confianza, una vez que se restituya el servicio, independientemente de que tenga otras quejas que ya he manifestado en este blog con motivo de la práctica seguida con los precios fluctuantes y las campañas promocionales que tienen mucho de engañosas y que en nada se corresponden con el espíritu de una "Red Nacional de ferrocarriles españoles".












viernes, 23 de enero de 2026

Si vas a Málaga, no vayas al "Hotel Vas".

 Si vas a Málaga, no vayas al "Hotel Vas". Ya lo conté. Me dejaron en la calle un primero de enero de 2026, habiéndome cobrado la habitación. Yo venía de pasar la noche y el día en el hospital Carlos Haya, que está justo enfrente. Esa mañana me cobraron el importe de dos noches. La primera, por ser Nochevieja, decidí pasarla entera con mi hermana, hospitalizada. 

Mi sorpresa no superó mi indignación al enterarme de que no podía dormir allí salvo que volviera a pagar por la habitación ya pagada. Pero la situación, que yo pensaba que de alguna manera, se podría haber intentado paliar, ante mi reclamación por escrito, no cambió. La directora del hotel me comunicó que efectivamente yo no tenía derecho a dormir en mi habitación por no haber ido la noche anterior. 

La disculpa, si así se pudiera llamar, vino en las últimas líneas del escueto mensaje con un: 

"Sentimos las molestias ocasionadas pero hemos cumplido con lo establecido en las condiciones estipuladas...".

Nada de consideración hacia las difíciles circunstancias personales y familiares ni a lo peculiar de esas dos noches. Por supuesto, se ratificaba la directora del Hotel Vas Málaga en la no devolución del importe de la segunda noche en la que no pude dormir y cuya habitación, ni esa ni la noche anterior originaron gasto alguno ni pérdidas económicas de ningún tipo a la empresa.

De manera que mi consejo es que si vas a Málaga no se vaya al hotel Vas Málaga por el trato denigrante que mostraron.


















Sobre las obras en la Poza de don Ramón, en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España.

 Hace unos meses me enteré de la retirada de toda la vegetación y del vallado de la Poza de don Ramón, en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España. Escribí una entrada en este blog al respecto en octubre de 2025. 

Tras la compra por el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, primero llegó el vallado, que ni entendí ni me parece adecuado. Después vino la "limpieza", es decir, el arranque y la retirada de toda la vegetación palustre, incluyendo algunos ejemplares de gran porte de tarayes (Tamarix gallica) y del vallado. Y hace poco las obras continuaron, con la excavación de los bordes de esta pequeña laguna de origen antrópico, llegando a generar paredes verticales, y modificando el contorno, con un perímetro muy cercano a un rectángulo. La mucha tierra extraída ha sido transportada para rellenar una ligera depresión cercana que, precisamente, era una huella más del antiguo cauce anastomosado del río Gigüela, mucho más interesante que ese relleno arbitrario.

Me dice un amigo que se trataba de generar taludes para los abejarucos (Merops apiaster) pero, sinceramente, no deja de parecerme un atentado ecológico y un gasto totalmente innecesario de dinero público. Los abejarucos llevan muchos años aprovechando otros escarpes e incluso resaltos en el suelo de escasos centímetros. Además, la valla perimetral nueva tiene más del doble de la altura de la anterior, que no pasaba de un metro, aproximadamente.

Desconozco las razones para semejantes actuaciones por parte del Parque Nacional ni los estudios o informes que se hayan podido realizar. Como viene siendo habitual, la falta de información y las prohibiciones y limitaciones de usos siguen siendo la forma de actuar de las administraciones en materia de Conservación de la Naturaleza.

Imagen de Google Earth. En la parte superior se ve el río Gigüela. La poza ya aparecía vallada.








Primeros de octubre de 2025.

Primeros de octubre de 2025.

Once de enero de 2026.









Un guitarrista norteamericano de renombre en Villarrubia de los Ojos: Alberto de Almar.

 Hace un tiempo conocí a Alberto de Almar. Lo había visto tres o cuatro veces. Un día hablamos un poco en el "Bar Moni y Vio" de Villarrubia de los Ojos. Como era domingo a medio día, me sirvieron la tapa de paella, que acompañaba mi vino "tinto selección" de la Cooperativa El Progreso. Alberto, a quién yo todavía solo conocía de vista, acababa de ponerse a mi lado y me preguntó que si era el plato del día y que cuanto costaba. Le informé de la gratuidad de la generosa y muy rica tapa y no hablamos más.

Ya en la pasada navidad, sentado en la barra, se puso a mi lado para pedir. Le pregunté que si era inglés. Su buen español tiene un marcado acento. Me dijo que no, que era norteamericano, nacido en Miami en 1948 pero con familia procedente de España. Me empezó a contar algunas cosas de su vida, como su profesión durante más de cincuenta años, con la guitarra, sus colaboraciones con algunos de los mejores guitarristas del mundo de su momento, por ejemplo, Paco de Lucía -palabras mayores- y detalles de su trayectoria musical y vital. Me dio su teléfono y esa misma tarde busqué información sobre él. Efectivamente, eran bastantes los resultados que se podían encontrar en la red.

Volví a quedar con él para ir al Bar La Colmena, dónde la buena música es una constante. Yo ya había quedado con su dueño, Félix Úbeda-Portugués, que había preparado algunas de sus canciones. Otros amigos también sabían de nuestra quedada. Se llevó la guitarra, que presenta alguna particularidad,  y pasamos una velada muy agradable, con presentación de amistades y de una profesional de un instrumento también de cuerda. Como cumplía los años a los pocos días le organizamos una comida entre amigos, también en La Colmena. Después volvimos a vernos.

Alberto de Almar ha tenido una vida muy interesante y ahora reside en Villarrubia de los Ojos. Ha grabado siete discos en solitario y participado en más de veinte, en compañía de otros músicos. Ha tocado con algunos de los mejores guitarristas del mundo, en diferentes países y sigue queriendo aportar sus conocimientos a quiénes quieran aprender y compartir un rato de su tiempo. En su mundo la música lo es casi todo. Cada rato que pasa marca con sus manos una posición de la notas que suenan, o nos habla de músicos extraordinarios que yo desconocía, como Israel Fernández, de Corral de Almaguer, o del kazajo Dimash Kudaibergen

Sus recuerdos afloran aleatoriamente y vamos conociendo fragmentos de su vida: sus estudios universitarios en el área de Farmacia, entre otros, -fundamentalmente, los hizo para no ir a la guerra de Vietnam (1955-1975)-, puesto que su vocación era la guitarra y su espíritu, pacifista; sus trabajos, sus ocho años en España, en períodos discontinuos, o recuerdos de infancia, mezclados con sus chistes, su sentido del humor, sus pensamientos y reflexiones... Y en todo ese caudal. Alberto sigue manteniendo siempre atención a lo que está sonando. 

Muy probablemente el Bar La Colmena organizará alguna actividad para poderlo volver a escuchar en directo. A sus setenta y ocho años Alberto de Almar trasmite mucha vida, con ese sentimiento con el que toca. El ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos ya tiene conocimiento, a través de una concejala, de la presencia y disposición de Alberto de Almar para colaborar, guitarra en mano. Seguiremos intentando disfrutar y aprender con este maestro que reside en nuestro pueblo.





En el bar Moni y Vio de Villarrubia de los Ojos, el pasado 26 de diciembre de 2025.

En el bar La Colmena de Villarrubia de los Ojos, 2026.


Alberto de Almar, muy joven.






jueves, 22 de enero de 2026

El asperón en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España.

 El asperón es un tipo de arena que se usaba fundamentalmente para la limpieza doméstica. En muchos lugares de España se extraía y usaba directamente, sin  que mediara trato comercial alguno. También fue un producto que se vendía precisamente con esa denominación o marca registrada, "El Asperón", como nos explica la Wikipedia.

En Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España, nos cuenta Conce Sepúlveda (Concepción Sepúlveda Rodríguez de Guzmán, Villarrubia de los Ojos, 1951) que había varios puntos en los que se cogía el asperón. En muchas ocasiones su madre le mandaba a que trajera un poco, en un bote. Lo usaban para fregar sartenes y los pucheros así como para la limpieza de los listones de madera de los escalones y de la parte inferior de los marcos de las puertas. 

Personalmente recuerdo que en mi casa siempre estaba el asperón en un pequeño recipiente de cerámica, junto con un estropajo, de esparto, por cierto.

Conce nos habló de una pequeña veta, entre calizas, que quedó parcialmente desmantelada como consecuencia de la construcción de la circunvalación de Villarrubia de los Ojos. Allí, en un talud orientado al norte, casi en la confluencia con el camino de Malagón, asoma esa arenilla, en muy pequeñas cantidades. Con una azada extrajo el suficiente para llenar la mano y mostrármela. 

Para Conce se trataría de arenilla procedente de la escorrentía de la cercana sierra, que se adentraría en las cavidades de las calizas, parcialmente petrificadas. Podría tratarse de margas arenosas de finales del Terciario pero también del tránsito al Cuaternario, ya en el Pleistoceno inferior, aunque no pasa de una mera hipótesis. En el Mapa Geológico serie Magna, hoja de Villarrubia de los Ojos número 737 vemos algunos rodales alineados incluidos en esa formación caliza, entre los encostrasmientos calcáreos. Pero también podría ser, como apunta Conce, un material mucho más reciente, del Holoceno. (Véase el fragmento del mapa fotografiado).

Lo cierto es que se trata de un conocimiento popular muy interesante que nos habla de un pasado relativamente cercano -años sesenta y setenta del siglo XX- en el que la relación con la Naturaleza era más fluida y buena parte de la vida cotidiana se basaba en esa dependencia y economía de aprovechamiento de los recursos del entorno y de subsistencia. Solo me resta agradecer a Conce Sepúlveda lo mucho que nos sigue enseñando desinteresadamente.






Fragmento del Mapa geológico de la hoja de Villarrubia de los Ojos. El número 14 se corresponde con "Encostramiento carbonatados y limo-arcillas. Costras (Dalles)" mientras que el 26 es "Gravas y cantos poligénicos, arenas y limo-arcillas. Aluviales y fondos de valle (Cuaternario, Holoceno)".








Noticias geográficas que parecen no serlo: Guinea Ecuatorial cambió su capital, de Malabo a Ciudad de la Paz.

 A veces, no sé muy bien las razones, tengo la sensación de que ese complejo entramado de todo tipo que llamamos "medios de comunicación" no informa como, a mi modesto entender, debería. Y en el caso de la Geografía las aportaciones cotidianas suelen ser o muy pobres o inexistentes, y se pueden hacer tantas excepciones como sea necesario. 

Contaré una anécdota de hace ya muchos años. Uno de los catedráticos de Geografía de más renombre de España explicaba en uno de sus libros como habían contactado con él desde un nuevo programa de televisión para que proporcionara asesoramiento científico. Era un concurso y debía aportar sus conocimientos en cuanto a las preguntas concernientes a las capitales del mundo. Como se puede imaginar el geógrafo declinó tal ofrecimiento. Inicialmente se había hecho ilusiones en el sentido de creer que se trataba de un verdadero interés por el trabajo geográfico que se estaba realizando en ese momento.

Así, por causas sobrevenidas, he demorado esta entrada, que me hubiera gustado publicar hace ya dos semanas. Y es que el pasado dos de enero de 2026 Guinea Ecuatorial cambió su capital. Pasó de ser Malabo a Ciudad de la Paz. Me llama mucho la atención que sobre este país, independiente de España desde 1968, se hable y se sepa tan poco, por no decir nada. En la misma medida no resulta nada fácil ver "huellas" en nuestro entorno urbano, cartográfico, bibliográfico y cultural. 

Y es que, desde hace mucho tiempo, mantengo que en nuestro país, -uno de tantos- se viene practicando activa, silenciosa y muy eficazmente el "borrado" del hecho colonial. Léanse, por ejemplo, los periódicos de tirada nacional, véanse los informativos, o recúrrase a libros de texto de cualquier nivel, atlas, cartografía...y el resultado será, casi seguro, cero, o tendente a cero.

De manera que aunque al día siguiente se produjera la intervención militar estadounidense en Venezuela, y todo lo que la actualidad va generando, pienso que el tratamiento de esta noticia no ha sido el esperable. 


sábado, 17 de enero de 2026

San Antón en Villarrubia de los Ojos en 1950.

 Tan solo presento esta estampita, recordatorio del día de san Antón, en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España, de 1950. 






jueves, 15 de enero de 2026

Descansa en Paz, Amanci. (Amancia Zamora Soria, Ciudad Real, 1960- Málaga, 2026).

 Antes de ayer falleció mi hermana Amanci (Amancia Zamora Soria, Ciudad Real, 1960- Málaga, 2026) con sus 65 años y más de nueve meses y medio en coma, tras haber sufrido un derrame cerebral.

Amanci fue una mujer muy luchadora, hasta sus últimos momentos de vida. Como una de tantas niñas de su época estuvo estudiando durante varios años en internados religiosos. 

Primero estuvo en el Colegio de la Divina Pastora de Madrid (madres franciscanas) de la calle Santa Engracia, 142 (en 1971, cuando ella estudió allí, se llamaba Calle de Joaquín García Morato, hasta 1980). 

Después estudió en el internado de Toledo, de la misma orden religiosa. 

De allí, junto con sus hermanos, se fue a estudiar el C.O.U. -Curso de Orientación Universitaria- a Madrid, a un piso y a un colegio religioso de la calle Martínez Campos.

Inició los estudios universitarios orientados hacia una de sus pasiones, el Campo. Cursó la carrera de Ingeniero Técnico Agrícola y muy pronto empezó a trabajar en empresas privadas como Eptasa, fundamentalmente, actualizando el Catastro de Rústica en diferentes pueblos de La Rioja y Andalucía.

Tras preparar la oposición obtuvo su plaza en Andalucía, instalándose en Málaga en 1991, ciudad donde residiría ya toda su vida.

 En la Consejería de Agricultura desarrolló su carrera profesional. Muy poco tiempo después de instalarse en Málaga siguió estudiando. Así, cursó algún curso universitario de Derecho, matriculándose después, hasta terminar su carrera de Ingeniero de Montes, obteniendo pronto la plaza ya con este perfil profesional, y con destino en la Confederación Hidrográfica del Sur, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente de Andalucía.

Además, estudió Fotografía en diferentes cursos y academias, siendo esta una de sus aficiones. Muchas de sus imágenes son verdaderos reportajes de sus abundantes viajes por todo el mundo, ya desde hace veinte años, con su marido, Iñaki Arriazu Agramonte, que tan feliz la hizo y tan bien la supo comprender y cuidar en estos difíciles y dolorosos nueve meses y medio de internamiento hospitalario. 

De sus fotografías de viajes, en varias ocasiones, le hice selecciones que reflejaban su sensibilidad, su buen ojo fotográfico, su dominio de la técnica, su visión humana y su tenacidad para conseguir algunas de ellas. Participó con varias escenas preciosas y muy ilustrativas en la exposición colectiva "Escuelas del mundo" que comisarié para la Universidad de Castilla-La Mancha, en la Escuela de Magisterio de Ciudad Real en 2010. También participó en ella Iñaki, por cierto. Sería una buena forma de recordarla preparar esos materiales para una publicación o exposición, o ambas.

Su deseo de seguir aprendiendo supuso que nunca haya dejado de formarse. Siguió estudiando, y hasta donde recuerdo o tengo conocimiento, perfeccionó su nivel de Inglés y aprendió Chino en la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga. A China viajó dos veces y creo que era su intención seguir visitando aquel país.

Entre sus viajes recuerdo el de Japón, con motivo de su unión con Iñaki, los de América del Sur y del Norte, los de China, India, Vietnam, Myanmar (Birmania), los de África...y su primer viaje al extranjero, que me atrevo a decir fue el germen de todo lo que vino después, no solo en ella sino en otras personas de su entorno, como yo. Me estoy refiriendo a Taizé, en Francia, en torno a 1974 o 1975. Todavía me asombra que fuera capaz de convencer a nuestros padres que, aunque eran muy abiertos, veían con mucho miedo un viaje de esas características de una chica tan joven, incluso  estando organizado por las monjas franciscanas.

Amanci Zamora tenía muchas aficiones y estaba llena de vitalidad y de proyectos. A los pocos días de sufrir el accidente cerebrovascular, por ejemplo, tenía previsto un viaje con Iñaki y su muy buena amiga Fátima, a Perú. Muy cercana estaba su jubilación, que había postergado cuatro meses, sin haberla podido disfrutar.

Amanci nos ha dejado físicamente pero su recuerdo y su ejemplo en tantas y tantas facetas de su vida nos acompañan.

No quiero terminar este texto sin agradecer en primer lugar a Iñaki y su hermano Patxi estos largos y duros meses de cuidados. A Fátima, Mamen, Ana, Cristina, Montse, Javier Vergara... todas las amigas y compañeras (perdón por no recordar todos los nombres) que la han acompañado en este trance del hospital, de cuidados y de acompañamiento en sus muy numerosas intervenciones quirúrgicas. Igualmente a Patricia, que con profesionalidad y cariño la asistió un tiempo.

Quiero dejar constancia de que en todo el personal médico, asistencial y técnico del Hospital Carlos Haya (Hospital Regional Universitario de Málaga) lo único que he visto es profesionalidad, entrega y humanidad.

Amanci ahora descansa en Paz, en el cielo, con mis padres y con tantos seres queridos, dándonos fuerza y llenando el vacío que deja en nosotros con su recuerdo.



En Japón, en una tienda de Fotografía...


En la ermita de la Virgen de la Sierra, en Villarrubia de los Ojos, el día de la primera Comunión de mi hermano Manuel y mía, en 1969.






martes, 6 de enero de 2026

Un himenóptero icneumónido de nombre científico "Ophion oscuratus", en pleno mes de enero, en Piedrabuena, Ciudad Real, España.

El pasado 4 de enero de 2026 pude observar y fotografiar un himenóptero icneumónido, de nombre científico "Ophion oscuratus", en una fachada de la calle Guadiana de Piedrabuena, Ciudad Real, España. La fotografía la subí al portal de Ciencia Ciudadana "Observation". En esta página ya estaba citado este himenóptero en Castellar de Santiago y Miguelturra.